jueves, 4 de septiembre de 2008
miércoles, 25 de junio de 2008
De la oda a la flor de Gnido
Si de mi baja liratanto pudiese el son, que un momento
aplacase la ira
del animoso viento,
y la furia del mar y el movimiento,
(...)
Por ti, su blanda musa,
en lugar de la cítara sonante,
tristes querellas usa,
que con llanto abundante
hacen bañar el rostro del amante.
Por ti, el mayor amigo
le es importuno, grave y enojoso;
yo puedo ser testigo,
que ya del peligroso
naufragio fui su puerto y su reposo;
y agora en tal manera
vence el dolor a la razón perdida,
que ponzoñosa fiera
nunca fue aborrecida
tanto como yo dél, ni tan temida.
No fuiste tú engendrada
ni producida de la dura tierra;
no debe ser notada
que ingratamente yerra
quien todo el otro error de sí destierra.
Hágate temerosa
el caso de Anajérete, y cobarde,
que de ser desdeñosa
se arrepintió muy tarde;
y así, su alma con su mármol arde.
Estábase alegrando
del mal ajeno el pecho empedernido,
cuando abajo mirando,
el cuerpo muerto vido
del miserable amante, allí tendido,
y al cuello el lazo atado,
con que desenlazó de la cadena
el corazón cuitado,
que con su breve pena
compró la eterna punición ajena.
Sintió allí convertirse
en piedad amorosa el aspereza.
¡Oh tarde arrepentirse!
¡Oh última terneza!
¿Cómo te sucedió mayor dureza?
Los ojos se enclavaron
en el tendido cuerpo que allí vieron;
los huesos se tornaron
más duros y crecieron,
y en sí toda la carne convirtieron;
las entrañas heladas
tornaron poco a poco en piedra dura;
por las venas cuitadas
la sangre su figura
iba desconociendo y su natura;
hasta que, finalmente,
en duro mármol vuelta y transformada,
hizo de sí la gente
no tan maravillada
cuanto de aquella ingratitud vengada.
No quieras tú, señora,
de Némesis airada las saetas
probar, por Dios, agora;
baste que tus perfetas
obras y hermosuras a los poetas
den inmortal materia,
sin que también en verso lamentable
celebren la miseria
de algún caso notable
que por ti pase, triste y miserable.
Garcilaso de la Vega
Etiquetas:
el caso de Anajérete,
Garcilaso de la Vega
lunes, 19 de mayo de 2008
lunes, 28 de abril de 2008
domingo, 17 de febrero de 2008
Carnets
X
La camisa se prende a mi cuello mientras voy tras aquellos ojos.
René Chautebriand
La vejez es un ave cansada; ya casi no alcanza a ver el cielo… sólo divisa tierra.
Alcestis
En la celda fría de mi cuerpo ya no arde la hoguera de otros dedos.
Friedrich Nietzsche
Con la imitación gana prestigio todo lo que carece de valor, y lo que tiene valor, lo conserva o ¿quién sabe qué obra nueva engendrará? Es la vida, recordadlo, un libro lleno de capítulos inacabados.
Li Po
Alta en el cielo, aquella nube es como gasa, gasa de vapor y viento que deslíe un recorte de labios.
Gastón Baquero
¡Créeme, necesito quitarme la vida… para dejar de jugar a un ajedrez inventado sobre el abrigo lunático de tu piel!
Wislawa Szymborska
La tibia luz azul de aquel establo, donde la niña ordeñaba una vaca, aún sigue parpadeante en mi sueño, intacta.
La camisa se prende a mi cuello mientras voy tras aquellos ojos.
René Chautebriand
La vejez es un ave cansada; ya casi no alcanza a ver el cielo… sólo divisa tierra.
Alcestis
En la celda fría de mi cuerpo ya no arde la hoguera de otros dedos.
Friedrich Nietzsche
Con la imitación gana prestigio todo lo que carece de valor, y lo que tiene valor, lo conserva o ¿quién sabe qué obra nueva engendrará? Es la vida, recordadlo, un libro lleno de capítulos inacabados.
Li Po
Alta en el cielo, aquella nube es como gasa, gasa de vapor y viento que deslíe un recorte de labios.
Gastón Baquero
¡Créeme, necesito quitarme la vida… para dejar de jugar a un ajedrez inventado sobre el abrigo lunático de tu piel!
Wislawa Szymborska
La tibia luz azul de aquel establo, donde la niña ordeñaba una vaca, aún sigue parpadeante en mi sueño, intacta.
jueves, 7 de febrero de 2008
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